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ANÁLISIS i

La hora de la política fiscal

Las medidas del BCE están muy agotadas mientras que la toma de decisiones en la Fed es menos compleja

La hora de la política fiscal

A pesar de la volatilidad de los últimos días, 2019 está siendo un año muy positivo para las Bolsas, con crecimientos superiores al 15% en los principales índices. Si embargo, se observan algunas señales de agotamiento del mercado.

Las tensiones comerciales, y sobre todo la guerra comercial entre EE UU y China, están afectando al comercio mundial, que ha caído significativamente en 2019, creando incertidumbre en las cadenas de suministro mundiales, sobre todo en tecnología. El crecimiento global sigue siendo moderado, en los niveles del 3,2%, del 1,9% para las economías avanzadas y del 2,6% en la eurozona, con correcciones a la baja sobre el crecimiento estimado, que muestran evidentes signos de ralentización, lo que está conduciendo a los bancos centrales a tomar medidas que permitan alargar el ciclo tratando de evitar una posible recesión, aunque la situación es muy distinta por zonas económicas.

En EE UU, para el presidente, Donald Trump, la evolución del índice S&P 500 es el indicativo de su gestión y su objetivo será llegar a la reelección en noviembre de 2020, pudiendo decir que nunca la Bolsa americana estuvo en mejor situación, de ahí su interés en que la Reserva Federal mantenga bajos los tipos de interés, que bajaron 25 puntos básicos, dejando el tipo de referencia entre el 1,75%-2%.

En cuanto a la renta variable americana, es evidente que las valoraciones son más exigentes por la subida de los precios y que el índice PMI se ha situado por debajo de su nivel de confort, pero hay otros indicadores que juegan a favor, como un reducido nivel de desempleo (3,5% en septiembre) y que el sector industrial tiene un peso menos significativo que el sector servicios. Con una tasa de paro tan reducida, la sostenibilidad del consumo asegura la demanda y, por tanto, apoya la sostenibilidad de los beneficios empresariales. Por otro lado, el exceso de liquidez hace que cualquier descenso del mercado de acciones se vea como una oportunidad para nuevas entradas de dinero, con lo que la Bolsa encuentra soporte.

Una de las amenazas para Europa parece centrarse en aspectos de la política, como un Brexit en desacuerdo, que en realidad es difícil que se produzca después de que el Parlamento esté controlando la situación. Por lo que se refiere a la renta variable europea, lo que está soportando la economía es el sector servicios, ya que los últimos índices PMI manufactureros en Europa son negativos, lo que afecta más a países con más peso del sector industrial como Alemania.

La política monetaria en la eurozona está siendo ineficiente y países como Alemania, Austria, Holanda y Francia han criticado la vuelta a la compra de activos y la última bajada de tipos, que ha dejado el coste de depósito en el BCE en -0,5%, antes de la salida de Mario Draghi. Lo que parece paradójico es que, por un lado, se esté incentivando el crédito al sector privado con reducciones de tipos de interés y, por otro, se estén elevando los requerimientos de capital para la banca, lo que, unido a la no regulación para las entidades fuera de sistema, está haciendo muy difícil la situación para el sector bancario y el mayor peso de los bancos en el índice es uno de los motivos por los que el Ibex 35 está 10 puntos por debajo de los principales mercados en rentabilidad en lo que va de año.

No cabe duda de que la política monetaria del BCE está muy agotada y que la toma de decisiones por la Fed es menos compleja. La política del BCE es una política de equilibrios y, aunque está previsto un cambio en su presidencia con la salida de Draghi y la llegada de Christine Lagarde, no parece que vaya a haber un cambio significativo. Evidentemente, no hay recorrido para ir más allá con la política monetaria, y la única solución es una política fiscal y que haya medidas de apoyo a la inversión directa, ya sea con políticas públicas o medidas de apoyo a la inversión privada, lo que encaja con el mensaje de Mario Draghi, antes de su salida, que considera que “sin una política fiscal significativa para el conjunto de la eurozona, la Unión Económica y Monetaria seguirá siendo una construcción frágil”, aunque dentro de la UE la situación es bien distinta, con mayor dificultad para los países con déficit público más elevado.

Petra Mateos es catedrática de Economía Financiera.

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